SEMILLA DE CHIA PARA EL COLESTEROL
Las semillas de Chia son ricas en ácidos grasos insaturados, linoleicos, que el cuerpo no puede generar. Las semillas de Chia contienen los benéficos triglicéridos de cadena larga (LCT) en la justa proporción para reducir el colesterol en las paredes arteriales.
La oleaginosa, pero es distinta a las demás
oleaginosas en su contenido graso: Los 2/3 del aceite de Chía son Ácidos
Grasos Esenciales Omega-3 (Poli-Insaturados), y solo el 10 % son ácidos
grasos saturados.
Las fuentes de siendo muy escasas en el mundo, la semilla de Chía
debe retener nuestra atención.
Además de su altísimo contenido en Omega-3, la Chía tiene
también otros componentes muy interesantes para la nutrición humana:
Antioxidantes, fibra, proteínas, vitaminas B1, B2, B3, y minerales tales
como fósforo, calcio, potasio, magnesio, hierro, zinc y cobre
La semilla de Chía es considerada “suplemento
dietético” por la FDA (Food and Drug Administration,
USA). Además, completa las exigentes regulaciones de
contenido de nutrientes alimenticios establecidas por esta
organización para ser un “alimento saludable”.
La fibra es la parte estructural de frutas, verduras, semillas y granos, que
el sistema digestivo no es capaz de digerir ni de destruir. Actualmente, profesionales
e instituciones de salud, recomiendan un consumo entre 25 a 30 gr. diarios de
fibra en adultos. La aporta 27,6 gr. de fibra por cada 100 gr. de
semilla, lo que equivale al 100% de las recomendaciones diarias para la población
adulta.
La fibra tiene la capacidad de aumentar el volumen del bolo fecal que transita
en el tubo digestivo. Esto se debe principalmente a su capacidad para absorber
una importante cantidad de agua. En consecuencia, la materia fecal, producto
final de la digestión, se torna más voluminosa y suave, debido
a que se encuentra más hidratada. Además, el aumento de tamaño
del bolo fecal estimula el tránsito intestinal, lo que reduce su tiempo
de permanencia en el aparato digestivo, a la vez que ayuda a regular los movimientos
intestinales, evitando el estreñimiento, la diverticulosis, el cáncer
de colon.
Por otro lado, la fibra puede formar disoluciones con el contenido gastrointestinal,
de tal forma que las sustancias que tienen que absorberse les cuesta más
hacerlo, como le sucede a la glucosa (azúcar) y a las grasas.
Gracias
a esta función, la fibra contribuye a la prevención de múltiples
enfermedades como la enfermedad cardiovascular, diabetes, como se ha demostrado
en innumerables estudios epidemiológicos.
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