La diabetes puede producir si no es tratada debidamente, a largo plazo, la pérdida de la visión, infarto, hipertensión, derrame, impotencia sexual, enfermedades pulmonares e insuficiencia renal. En los últimos años está disminuyendo la edad promedio en la aparición de la enfermedad, hace unos años su frecuencia era más numerosa en la pubertad, en la actualidad es más frecuente su aparición en niños menores de 6 años.
Por esta razón es importante prevenir fundamentalmente la cetoacidosis, que es una complicación peligrosa y conlleva un riesgo vital si no se trata en forma precoz. Puede presentarse tras un período durante en que los síntomas pueden presentarse como leves y en algunas ocasiones pasar desapercibidos o hacerlo de manera violenta, como ocurre en los niños más pequeños.
Además de los problemas en el corto plazo, como la cetoacidosis, si no se conserva un buen control metabólico en el transcurso de los años, puede presentar complicaciones a largo plazo. En este sentido, los autocuidados diarios que involucra la diabetes son fundamentales para prevenir las graves complicaciones asociadas a la misma y que pueden empezar a desarrollarse ya en edad pediátrica, tales como ceguera, insuficiencia renal, amputaciones y enfermedades cardiovasculares, y que podrían evitarse siempre que exista un buen control de esta enfermedad.