La correhuela es una planta vivaz.
En el invierno mueren sus hojas y tallos pero
perduran sus partes subterráneas que pueden
vivir durante muchos años.
Los tallos crecen arrastrándose por el suelo o
con la ayuda de otras plantas que estén cerca,
en las que se enredan para poder trepar con
el apoyo de sus tallos y ramas.
Tiene hojas alrededor de todo el tallo, al que
se unen por un rabillo.
La forma de dichas hojas puede considerarse
ovoide en su conjunto, aunque dos lóbulos
que sobresalen en la base rompen esa forma.
La correhuela se puede encontrar en toda la
Península, especialmente en tierras de labranza,
sembrados, barbechos y cualquier
zona cercana a un campo de labor.
La época de floración depende de la zona en
la que se encuentre la planta.
Empieza a florecer en mayo en las regiones
más tempranas y puede llegar a florecer en
otoño en las más tardías.
Las flores, bastante vistosas, son blancas, rosas
o una mezcla de ambas: con un fondo
blanco con bandas rosadas; poseen un cáliz
compuesto por cinco sépalos verdes y su corola
tiene forma de embudo.
La flor cuenta con cinco estambres y un estilo
divido en dos partes.
Se recolecta la planta entera.
El rizoma de esta planta contiene un glucósido
resinoso que también se halla en las hojas,
aunque en menor cantidad.
La correhuela se utiliza principalmente como
purgante y laxante desde hace muchos años,
al igual que la correhuela mayor de la misma
familia.
Antiguamente se decía de ella que era capaz
de relajar el vientre y se utilizaba como remedio
popular.
Como ya sabemos, existen muchas plantas
capaces de producir este efecto en el organismo,
y como hemos comentado también
muchas veces no deben utilizarse excepto
que sea estrictamente necesario.
Su uso debe ser supervisado siempre por un
médico o farmacéutico, pues este tipo de plantas -si se emplean muy a menudo y sin
ningún control- pueden causar graves problemas
en el intestino.
Infusión. Se pone agua a hervir y se añaden
de 6 a 12 gr. de hojas frescas machacadas.
Después se deja enfriar y se retiran los restos
de la planta.
Se toma una taza al día antes de acostarse.
Si el sabor no resulta muy agradable, puede
añadirse un poco de anís al agua hirviendo o
una vez que se haya preparado.
Cocción. Poner 10 gr. de hojas y raíces en
medio litro de agua; cocer durante 5 minutos y
después dejar que se enfríe; hay que colar
también todos los restos de la planta.
Se recomienda tomar un vaso en ayunas todos
los días.
Laxante. Purgante. Hipotensor