ALGAS QUE ESTIMULAN EL CRECIMIENTO INFANTIL
El alga chlorella un alimento que es fuente natural de proteínas,
vitaminas y minerales. El Aga chlorella es conocida por tener la mayor concentración
de clorofila y por contener los llamados factores de crecimiento de la chlorella,
fitonutrientes haciendola un alimento único. Pero también por sus innegables propiedades
terapéuticas para estimular el crecimiento y regeneración celulares, fortalecer
el sistema inmune, proteger de los radicales libres, mejorar la digestión y -lo
que parece ser su mayor virtud- desintoxicar el organismo de metales pesados,
dioxinas, quimioterápicos, etc.
Fue descubierta hasta
1890 por el microbiólogo holandés M. W. Beijernick pero su origen se remonta
a hace más de 600 millones de años lo que la convierte en una de las formas de
vida más primitivas del planeta se cree que es la primera planta verde que apareció en el planea. De acuerdo a las investigaciones la clave para que haya podido
sobrevivir a los profundos cambios -incluso cataclísmicos- de la Naturaleza y
mantenerse en su forma original está en la extraordinaria dureza de su membrana
celular -que protege su integridad genética frente a agresiones de todo tipo-,
en su enorme potencia vital y en su habilidad para reproducirse gracias a unas
sustancias nutritivas promotoras de su propia salud que se denominan factores
de crecimiento de la chlorella y que tienen gran interés por su utilidad terapéutica
en humanos.
LA "CÉLULA VERDE"
"Se piensa que La chlorella podría ser el antídoto perfecto para algunos de los problemas de salud causados
por los alimentos refinados, las dietas deficientes en nutrientes y la toxicidad del medio ambiente". Esto fué afirmado en el reportaje del tratamiento ortomolecular
del cáncer que fué escrito en el nº 52 de la revista José Ramón Llorente, presidente de la Sociedad Española
de Nutrición Ortomolecular para quien la clave de su reconocida eficacia terapéutica
reside en su riqueza de nutrientes. Veámoslos:
Proteínas.
Los aminoácidos que las componen forman parte -en distintas combinaciones- de
la estructura del cerebro y otros órganos, músculos, neurotransmisores, sangre,
piel, colágeno, hormonas, enzimas, células defensivas, etc. Ni que decir tiene,
por tanto, que ingerir cantidades suficientes de proteínas es fundamental para
mantener una buena salud y evitar, por ejemplo, la falta de energía, la fatiga,
la pérdida de elasticidad de la piel, las dolencias de los huesos, etc. Pues bien,
desde finales de la década de 1930 se sabe que la chlorella contiene casi
un 60% de proteínas de alta calidad biológica siendo su contenido proteico mucho
mayor que el de la soja, el atún o la carne de vaca, ejemplos reconocidos de alimentos
ricos en proteínas. Es más, contiene todos los aminoácidos -incluidos los llamados esenciales que es necesario obtener a través de la dieta- en proporciones
equilibradas.
Clorofila.
Cada vez más expertos coinciden en señalar que las causas ocultas de muchas dolencias
-incluido el cáncer- hay que buscarlas en la infinidad de sustancias tóxicas,
pesticidas, dioxinas, radiaciones, metales pesados, etc., que contaminan el entorno
y acaban envenenando nuestro organismo. Y para evitar la absorción de tan nocivas
sustancias, prevenir sus efectos y promover su rápida y efectiva expulsión fuera
del cuerpo lo oportuno es tomar alimentos que sean ricos en clorofila. Pues bien,
el alga chlorella es el organismo conocido con mayor concentración de esa
sustancia. De hecho es entre 5 y 10 veces mayor que la de cualquier otro alimento
lo que ha propiciado que algunos la llamen "la célula verde" por su pequeño
tamaño e intenso color.
Además, la clorofila -muy rica en carotenoides- es
el único sistema natural existente que a través de la alimentación puede transmitir
al ser humano la energía procedente del sol. Una vez en el organismo la clorofila
activa las enzimas imprescindibles para una adecuada asimilación de los nutrientes
y para su combustión proceso que permite convertirlos en energía. Además se da
la circunstancia de que las células de la clorofila son idénticas a las de los
glóbulos rojos con la salvedad de que la molécula de hierro de la sangre humana
es de magnesio en las plantas. Similitud que la convierte en un excelente tónico
para la sangre. También, como veremos más adelante, se le reconocen otras propiedades
entre las que destaca su extraordinaria capacidad para depurar y desintoxicar
el organismo.
Vitaminas
y minerales.
El alga chlorella contiene cantidades muy significativas
de vitamina C, betacaroteno (provitamina A), vitaminas B1 (tiamina), B2 (riboflavina),
B3 (niacina), B5 (ácido pantoténico), B6 (piridoxina), B9 (ácido fólico) y B12,
vitaminas E, H (biotina) y K, colina, inositol y ácido paraaminobenzoico.
En
cuanto a los minerales su composición incluye fósforo, potasio, magnesio, zinc,
hierro, calcio, manganeso, cobre, yodo y cobalto (siendo su alto contenido en
hierro y zinc de gran importancia nutricional para los vegetarianos).
Hay estudios científicos que han revelado que el alga chlorella contiene
más betacaroteno, vitamina B1, ácido fólico y calcio que las espinacas, el brócoli,
la zanahoria o el maíz dulce.
Ácidos
grasos.
De los ácidos grasos que contiene este alga casi el 80%
son de tipo insaturado y, por tanto, beneficiosos para la salud.
Cabe agregar
que además de proteínas, vitaminas, minerales, clorofila y ácidos grasos hay que
añadir un fitonutriente que sólo se encuentra en la chlorella . Se trata de los factores de crecimiento de la chlorella, un complejo de
ácidos nucleicos y aminoácidos que acelera el crecimiento de las propias células
del alga y a los que se considera un elemento imprescindible para que la planta
se mantenga viva y sana. Esos factores se encargan de producir nuevas células
de chlorella durante su proceso de crecimiento y reproducción. A este respecto
hay que aclarar que mientras los animales y otras plantas se reproducen por fisión
binaria este alga se divide en cuatro nuevas células cada 16 o 20 horas y según
han dejado claro las investigaciones esa tremenda fuerza vital le es conferida
por dichos factores de crecimiento. De ahí que en humanos se haya comprobado que
su consumo resulta efectivo para estimular el desarrollo en niños y atenuar los
efectos del envejecimiento en adultos ralentizando su proceso, como veremos a
continuación.
AYUDA A CRECER, DESINTOXICA, ESTIMULA
LAS DEFENSAS...
Los primeros estudios sobre la chlorella se
pusieron en marcha hace más de un siglo y desde entonces su número se ha multiplicado,
especialmente a partir de la década de los 60 del pasado siglo cuando empezaron
a publicarse los resultados que llevarían a considerarla un alimento realmente
saludable. En la actualidad se considera probada su utilidad en la prevención
y/o tratamiento de numerosas dolencias . Los expertos
destacan las siguientes propiedades:
Estimula
el crecimiento.
Hace más de cincuenta años un científico del Centro
de Investigaciones Científicas de Tokio (Japón), el doctor Fujimaki,
consiguió aislar de la chlorella una sustancia rica en ácidos nucleicos
a la que denominó factor de crecimiento de la chlorella porque comprobó
que se trataba de una sustancia físicamente activa que favorecía el crecimiento
de la propia planta. Así que decidió probarla en el laboratorio en ratas, conejos
y pollos observando que al cabo de un tiempo su peso y tamaño se duplicaban respecto
a los animales del grupo de control. El siguiente paso fue probarlo en niños y
los resultados fueron similares.
Además de favorecer el crecimiento infantil
se comprobaría luego que el alto contenido en ácidos nucleicos de la chlorella
fortalece el sistema inmune y ayuda al organismo a recobrar la energía, rejuvenecer
la piel y retrasar el proceso de envejecimiento además de ayudar significativamente
en la evolución de dolencias como la artritis, la pérdida de memoria o los estados
depresivos, entre otras.
Potencia
el sistema inmune.
Numerosos experimentos -llevados a cabo principalmente
en Japón y Estados Unidos- demuestran que la chlorella estimula la formación
de células defensivas además de la producción de glóbulos rojos. En concreto favorece
la producción de linfocitos T y B encargados de destruir bacterias, virus, hongos
y otros microorganismos patógenos que pueden provocar enfermedades. También refuerza
la actividad de los macrófagos y contribuye a la producción de interferón lo que supone una notable ayuda en casos de cáncer.
Protege
contra los radicales libres.
Además de comportarse directamente
como un antioxidante y eliminar los radicales libres que podrían generar graves
daños en el organismo el betacaroteno que contiene este alga posee la capacidad
de disipar la energía del oxígeno singular e impedir así que se generen más radicales
libres. De hecho existe -según diversos estudios- una más que evidente relación
inversa entre algunos tipos de cáncer y la ingesta de betacaroteno. El resto de
sustancias antioxidantes que contiene - como las vitaminas C y E- contribuyen
a potenciar esa labor protectora.
Mejora
el funcionamiento del aparato digestivo.
La chlorella mejora
la función estomacal y el peristaltismo intestinal -lo que ayuda a combatir el
estreñimiento- y estimula el crecimiento en el intestino de bacterias aeróbicas
benéficas promoviendo de esta forma la salud de todo el organismo ya que las mismas
combaten infecciones, neutralizan los efectos de sustancias tóxicas o potencialmente
nocivas y fabrican parte de la vitamina B12 que nuestro cuerpo necesita (esta
vitamina colabora con el ácido fólico en el mantenimiento de la salud celular,
entre otras funciones).
Desintoxica
el organismo.
Además de estimular la formación de glóbulos rojos,
tonificar la sangre, mejorar la respiración, participar en el buen funcionamiento
del sistema hormonal, acelerar el proceso de curación de heridas y quemaduras,
servir como desodorante, fortalecer los dientes, eliminar el sangrado de las encías
y reforzar el sistema inmune el gran aporte de clorofila que supone la ingesta
de esta alga contribuye a limpiar el intestino y a purificar la sangre y el hígado
de forma muy efectiva. Pero si alguna propiedad se le reconoce especialmente es
la de depurar y desintoxicar el cuerpo de metales pesados como el cadmio, el uranio,
el mercurio o el plomo y de dioxinas, pesticidas, herbicidas, quimioterápicos,
radiaciones, etc. Este extraordinario efecto se atribuye, por un lado, a la clorofila
que contiene y, por otro, a la singular estructura de su membrana celular cuya
capa más externa (tiene tres) está formada por una sustancia carotenoide polimerizada
que logra absorber y almacenar el elemento tóxico para después eliminarlo del
cuerpo.
Además se ha comprobado que...
...protege el sistema cardiovascular,
purifica la sangre, regula la presión sanguínea y disminuye la tasa de colesterol
"malo".
...estimula la regeneración de las células, contribuye a la reparación
de los tejidos y es un excepcional cicatrizante.
...aumenta la producción
de glóbulos rojos -lo que beneficia a las personas con anemia- y ayuda al transporte
de oxígeno a todos los tejidos del cuerpo, especialmente al cerebro. ...atenúa
los síntomas de las reacciones alérgicas.
...mitiga los nocivos efectos de
la quimio y la radioterapia.
...es alcalina y ayuda a equilibrar el pH.
...aumenta el rendimiento físico y deportivo. De hecho el Comité Olímpico Internacional (COI) avala que mejora las marcas obtenidas por los deportistas y reduce su tiempo
de recuperación.
...fomenta el buen funcionamiento metabólico general.
VERDURA DE AGUA DULCE
Mencionábamos al comienzo de este texto que una
de las razones por las que la chlorella ha sobrevivido inalterada desde
el periodo pre-Cámbrico hasta nuestros días es la extraordinaria resistencia de
su membrana celular que protege con éxito su estructura orgánica. Pues bien, esa
misma virtud encierra una dificultad para su consumo ya que la hace especialmente
difícil de digerir por el aparato digestivo. Por tanto el primer paso para poder
beneficiarse de los nutrientes de esta "verdura de agua dulce" es destruir su
potente membrana. Y a intentar conseguirlo han dedicado sus esfuerzos -con mayor
o menor fortuna- laboratorios de todo el mundo. Y hasta donde hemos podido saber
de todos ellos el único que garantiza eliminar el 95% de esa barrera celular es
el laboratorio japonés Sun Chlorella Corp que cultiva la chlorella en contenedores de agua dulce situados al aire libre en la zona Este de la isla
de Java (Indonesia) y que desde hace casi 40 años tiene patentado el método -conocido
como Dyno-Milli- que consigue hacer el alga completamente digerible. Sin
usar productos químicos, enzimas o calor, procedimientos que si bien se han mostrado
eficaces no llegan a los porcentajes de éxito del sistema nipón.
Tan efectivo
método es muy parecido al que se emplea para pulverizar leche. En este caso se
centrífuga el alga a altísimas velocidades y se la somete a distintos niveles
de presión -más o menos intensa- que acaban por hacer estallar la membrana que
la cubre. Después se seca, se pulveriza y se introduce en cápsulas o se la compacta
hasta formar pequeñas pastillas que son las dos formas más habituales de comercializar
la chlorella.
En fin, los expertos no dejan de sorprenderse de que
un alga que sólo puede observarse al microscopio pueda ofrecer tantos beneficios
para la humanidad. Originalmente estudiada como remedio para paliar la hambruna
que siguió a las dos contiendas mundiales por su alto contenido en proteínas hoy
se ha convertido en uno de los mejores complementos alimenticios naturales que
pueden encontrarse en el mercado y muchos expertos no dudan en definirla como
un alimento en sí mismo, indispensable para mantener la salud en estos tiempos
tan contaminados.
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