Estrés
El Estrés es el requerimiento exigido que el contexto carga a un organismo. Cuando el sujeto se enfrenta a un contexto amenazador, ofensivo y agresivo, debe actuar usando todas las herramientas posibles que sean capaces de poder lograr la adaptación a dicho contexto para así no dañar la salud física y/o mental.
Cada persona percibirá de distinta manera los contextos, así si para uno un ambiente puede ser agresivo, para otro puede no serlo, por lo tanto la facultad estresante es distinta para cada individuo.
Son diversas las repercusiones que arroja el estrés, pues son muy complejas y tienen relación con sucesos neuronales, musculares, cardiovasculares, inmunológicos y hormonales. Ha habido estudios y sus resultados han demostrado que el sistema cardiovascular se modifica fácilmente ante las provocaciones externas agresivas.
Estrés y su relación con la hipertensión arterial
Hay factores claros como el tabaquismo, la obesidad, el consumo excesivo de alcohol, etc. que producen y mantienen el riesgo de la hipertensión arterial, pero también existen factores psicológicos que podrían ayudar al desarrollo de la enfermedad, tales factores se identifican como situaciones vitales y el estrés.
Ahora bien, el estrés crónico tiene la capacidad, a partir de diversas formas, provocar la hipertensión. Entre esas formas nos encontramos con:
El aumento del gasto cardíaco de origen simpático.
La disminución de la actividad vagal.
El aumento de los niveles de catecolaminas.
El Fortalecimiento del sistema renina angiotensina aldosterona.
La disminución de la sensibilidad del reflejo barorreceptor.
Ahora bien, no se ha comprobado que la hiperactividad al estrés en contextos específicos conduzca necesariamente al desarrollo de la hipertensión arterial. Cada individuo es distinto y reacciona de diversas maneras frente a la misma situación, las diferencias más marcadas son las provenientes del funcionamiento exagerado del sistema nervioso simpático y/o de los factores hereditarios sobre la hipertensión.
A pesar de esto, desde un prisma epidemiológico, se ha demostrado que aquellas personas que han sobrellevado situaciones extremas como sobrevivir a una catástrofe natural o de guerra, poseen niveles altos de presión arterial, los cuales se dilatan durante semanas o incluso meses desde el momento extremo, pero volviendo luego a su normal funcionamiento cardiovascular.
Estrés laboral e hipertensión
Normalmente se relaciona al trabajo con el alza de presión arterial, sobre todo de aquellas alzas que potencialmente podrían superar el límite de la hipertensión.
Existen diferencias de género: el hombre se ve afectado de mayor manera, pues está expuesto a mayores exigencias profesionales y escenarios de agresividad o ira reprimida; mientras que la mujer se ve afectada desde otro punto, sobre todo la mujer dueña de casa, pues se vería más enfrentada al estrés doméstico que al mismo estrés del trabajo profesional.
Lamentablemente las personas con historial familiar de hipertensión, pueden llegar a estar más expuestas a la relación estrés-hipertensión, siendo el estrés un factor muy importante a la hora de enfermarse de hipertensión arterial.
Emoción y presión arterial
Existen aspectos psicosociales tales como las emociones negativas, las cuales normalmente está relacionada con una baja satisfacción social, estrés cotidiano, manifestaciones de ansiedad y depresión, son frecuentemente relacionados con una elevación de la presión arterial y frecuencia cardiaca frente a las emociones negativas cotidianas.