El y el dolor de espalda están muy asociados, porque uno está propenso a las contracturas musculares e intenso dolor dado que el umbral de éste disminuye. En estos casos, antes de tomar una actitud negativa hacia la molestia, es mejor controlar la situación de estrés, practicar algún deporte y corregir la postura.
¿Por qué aumenta el riesgo de sufrir dolor de espalda en una persona estresada?
Porque es un factor de riesgo de dolor. Existen estudios con resultados discordantes que asocian un estado de estrés a un mal funcionamiento de los músculos y nervios, lo facilitaría su contractura aunque los movimientos musculares sean mínimos y la fuerza ejercida también. Desatando eventos dolorosos y muy molestos.
Incluso el mal funcionamiento de los músculos producto del estrés, podría perjudicar en la coordinación de los grupos musculares de la espalda. Los abdominales y la paravertebral se coordinan para mantener la espalda recta y una postura adecuada, si existe un mal funcionamientos de estos reflejos nerviosos, producto del estrés, podría provocarse incluso pérdida del equilibrio, contracción muscular a destiempo, aumentando la posibilidad de una lesión.
A pesar de que el estrés facilitaría la posibilidad de contracturas en la espalda existen otros factores que provoquen el dolor:
•Híper sensibilidad: Como las estructuras nerviosas se activan con el estrés, el dolor podría percibirse aun más fuerte de lo que realmente es. El umbral de dolor disminuye.
•Actitud negativa: Esta puede provocar que el dolor se prolongue y se intensifique en el tiempo, al considerar, por ejemplo, que el dolor no desaparecerá y le impedirá hacer una vida normal. Otra actitud negativa sería reducir la actividad física por temor a un aumento del dolor, automedicación sintomática. El miedo o la falta de confianza en uno mismo para controlar los episodios de dolor, podrían generar una trasferencia a terceros de las responsabilidades que el dolor o el tratamiento conllevan.
No debemos olvidar, sin embargo, que se vuelve más complejo el asunto del si estamos frente apersonas sedentaria y con mala condición fisca.
Aunque el dolor de espalda en personas estresadas no conlleve consecuencias negativas más que el propio dolor, nos debemos cuidar. El 80% de la población ha sufrido alguna vez dolor de espalda a lo largo de su vida y, precisamente, la gran mayoría ha presentado estrés aunque sea de modo imprevisto o repetido.
Sólo trabajando sobre la voluntad se pueden modificar las pautas de comportamientos psicosomáticas (convertir problemas psicológicos en síntomas físicos) o hipocondriacas y obsesiva (autoconvencimiento de sufrir alguna enfermedad que se trasforma en único foco de su atención).
Es importante prestar atención en los últimos puntos señalados, porque si el estrés es mantenido por mucho tiempo, los dolores se provocan cada vez más intensos y con mayor regularidad, lo que podría provocar un malestar crónico aunque luego el desaparezca. Esta causa efecto se intensifica si por motivos del dolor se hace reposo o se reduce la actividad física.