INSOMNIO
Se habla de insomnio cuando una persona manifiesta durante al menos un mes dificultad para dormirse (insomnio inicial o de latencia) o para mantenerse dormido (insomnio intercalado) o dificultad para volver a dormirse después de haber despertado prematuramente (insomnio terminal o de última hora). No obstante, se debe tener en cuenta que dormir poco no implica necesariamente padecer insomnio, ya que si el rendimiento de la persona es normal durante el día, eso significa que dicha persona necesita menos horas de sueño.
El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente en la población, ya que lo padece entre un 30 y un 40% de la población adulta y en tiempos de crisis económica puede llegar a padecerlo el 70%, siendo más frecuente en mujeres que en hombres y produciéndose un incremento significativo relacionado con el aumento de la edad.
Los adultos jóvenes se quejan a menudo de dificultades para conciliar el sueño, mientras que quienes se encuentran en la etapa media de la vida y las personas mayores tienen más probabilidades de presentar dificultades a la hora de mantener el sueño y una mayor tendencia a despertarse más temprano por la mañana.
El Insomnio suele iniciarse en las primeras etapas de la vida adulta o en la edad media de la vida, y es infrecuente su aparición en la adolescencia o en la infancia.
En la mayoría de los casos el trastorno se inicia repentinamente, sobre todo cuando su aparición está estrechamente relacionada con el estrés psicológico, médico o social, o también con un trastorno o de . En general el insomnio persiste incluso mucho tiempo después (a veces años) de superada la causa que le dio origen.
Los individuos que lo padecen pueden presentar fatiga y cansancio y otros problemas como cefaleas, tensión muscular y molestias gástricas.
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