MEDICINAS ALTERNATIVAS PARA TRATAR EL CÁNCER
Los oncólogos saben que cada vez son más quienes recurren a estas medicinas alternativas, y la única manera de dar respuesta a sus consultas es someterlas al filtro riguroso de los ensayos clínicos. Como ejemplo de la atención creciente que reciben (aunque no existen cifras 'oficiales' ni estadísticas fiables de cuánta gente los usa), la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO) ha presentado en su congreso anual varios estudios que valoran productos tan dispares como el ginseng.
Las conclusiones que pueden extraerse de ensayos clínicos presentados en este mismo foro con productos, como el ginseng o la semillas de linaza. En una
investigación con 282 pacientes evaluados durante ocho semanas, el ginseng fue capaz de reducir un 25% los niveles de fatiga cuando se administró en dosis de 1.000 y 2.000 mg; frente al 10% de quienes recibieron sólo 750 mg o una sustancia placebo. A pesar de que estos resultados preliminares son "prometedores", la responsable del ensayo, Debra Barton, de la Clínica Mayo, admite que son demasiado preliminares para establecer ninguna recomendación al respecto.
Uno de los principales problemas, señala, es que no todos los compuestos disponibles en el mercado son uniformes, y existen grandes diferencias de unos preparados a otros. El siguiente paso, ha anunciado, será evaluar diferentes tipos de ginseng [existen más de 11 especies de plantas de este género] para poder dar a los pacientes conclusiones más precisas. Algo similar ha señalado Wendy Demark-Wahnefried, de la Universidad de Duke (EEUU), al hablar de las semillas de lino, un producto conocido desde la Edad Media y rico en ácidos grasos omega 3. Éstas han sido evaluadas en un ensayo en fase II con 161 varones con cáncer de próstata, y los resultados muestran que son capaces de reducir la proliferación celular (es decir, el ritmo al que se dividen las células malignas). Si el ritmo de división en el grupo control era de 3,23, esta cifra descendió a 1,66 en quienes tomaron las semillas y a 1,5 si éstas se combinaban con una dieta baja en grasas.
Fuente: elmundo.es