De procedencia sudafricana el té Rooibos es consumido consumido con un sinfín de beneficios para el organismo, pero sin la carga de excitantes que contienen otras bebidas como el café o el té tradicional.
El rooibos no tiene teína porque en realidad no es té. El té propiamente dicho proviene de un árbol que se llama camelia sinensis, el rooibos es un arbusto que crece exclusivamente en Sudáfrica, y concretamente en la región de Cedaberg, muy cerca del Cabo de Buena Esperanza".
El rooibos aporta muchos de los beneficios del té. Uno de ellos es la elevada cantidad de minerales: hierro, flúor, potasio, zinc, sodio, cobre, magnesio, manganeso y calcio. Su contenido en flúor y calcio nos ayuda a proteger nuestros dientes y huesos, mientras que el potasio y el sodio regulan el balance de líquidos del cuerpo.
El hierro, que es tan beneficioso para fortalecer nuestro organismo, se asimila sin problemas, ya que el rooibos, al tener un escaso nivel de taninos, no dificulta la absorción de este elemento. Esta bebida es ideal para los deportistas, ya que remineraliza adecuadamente el organismo después la pérdida de sales que se produce durante la práctica del ejercicio físico.
Además, posee que, en combinación con el magnesio, son un buen refuerzo para el sistema nervioso. Gracias a ellos, fortalecemos las defensas y retrasamos el envejecimiento celular derivado del esfuerzo físico e intelectual, el estrés, el humo del tabaco, las enfermedades o la edad.
El rooibos se considera un antihistamínico natural que no provoca somnolencia. La aspalatina y la notofagina son los flavonoides que nos permiten calmar el asma o las alergias respiratorias y cutáneas. Además, su alto contenido en vitamina C favorece la absorción del hierro.
Su contenido en azúcares es nulo (su sabor procede de los aceites esenciales y de las flavononas, un tipo de fructosa que no tiene calorías) y, gracias al sodio y el potasio, conseguimos regular la retención de líquidos. A sus leves efectos diuréticos, hay que añadir sus propiedades beneficiosas para el sistema digestivo. No sólo alivia los desórdenes gástricos y ayuda a hacer la digestión, sino que también regula el tránsito intestinal. Gracias al rooibos eliminamos toxinas y nos sentimos menos hinchados.
Asimismo, se considera un buen antiespasmódico y alivia las náuseas, vómitos y diarreas. Por si esto fuera poco, los enjuagues de esta planta nos ayudan a solventar dolencias en la boca y garganta, ya sean aftas, gingivitis, faringitis u otro tipo de afecciones