Proveniente del misma familia que la cebolla y el cebollín el se convierte en uno de los principales agentes naturales como desinfectante sobre todo a nivel intestinal en caso de transtornos digestivos y gripe.
El principal responsable de su característico olor es un aceite esencial compuesto con algunas sustancias químicas azufradas.
Los usos medicinales populares son múltiples, pero la información escasa, lo que si sabemos que se utiliza contra la tos, el dolor de oídos, contra la presión alta, que combate efectivamente la esclerosis, los parasitos y que provoca evacuación de la bilis.
A los ya mencionados usos se suman otras cualidades del tipo antibióticas, antihelmínticas y antimicóticas, que hacen del ajo un excelente opción para tratar problemas gástricos, dérmicos y respiratorios. Estudios ciéntíficos también avalan su capacidad de disminur efectivamente el colesterol y la presión arterial. Se ha descrito también como un poderoso afrodisíaco, y buenos resultados en relación al consumo excesivo de tabaco.
Se recomienda no consumir en caso embarazo y no aplicar en acaso de impétigo y de furúnculos. Como siempre recomendamos siempre consultar con un especialista ya sea homeópata o alópata.