Embarazo, lactancia
y bebés veganos
La carencia de zinc se relaciona
con el riesgo de aborto o malformaciones en el
bebé. Durante
el embarazo se recomienda ingerir 15 mg de zinc
al día, 3 mg más que si no estuvieras
embarazada. Incluye en tu dieta alimentos ricos
en zinc, como legumbres, nueces, semillas y cereales
integrales.
El calcio colabora con la
adecuada formación
de los huesos y dientes de tu futuro bebé,
así como sus nervios, músculos y
el funcionamiento de la sangre. Tu cuerpo tiene
grandes reservas de calcio (tus huesos), así que
el bebé tendrá suficiente. Para evitar
utilizar tus preciadas reservas de calcio, es importante
que ingieras suficientes alimentos ricos en este
mineral. Durante el embarazo, la absorción
de calcio aumenta. Son recomiendados el tahini,
las algas hiziki y el brócoli.
La vitamina D es necesaria
para una correcta absorción
del calcio. Las cantidades recomendadas de vitamina
D para embarazadas son las mismas que para no embarazadas:
5 mg/día. La vitamina D puede obtenerse
del sol.
Se desconoce el impacto que
puede tener la deficiencia de reservas de vitamina
B12 de la madre en las reservas de vitamina B12
del bebé. En cualquier
caso, te remito a la página 57, donde se
habla exhaustivamente sobre dicha vitamina. Las
algas y los productos fermentados derivados de
la soja no son fuentes fiables.
El ácido fólico es una vitamina
del grupo B que se ha relacionado con problemas
neurológicos en el bebé, que pueden
ser evitados en un 50% de los casos, aumentando
el ácido fólico durante el momento
de la concepción y los primeros meses de
embarazo. La dosis diaria recomendada para embarazadas
es de 600 mcg. Las dietas veganas contienen bastante
más ácido fólico que las no
veganas. Se encuentra en las legumbres y las verduras
de hojas.
De los ácidos grasos esenciales, omega-6
(linoléico) y omega-3 (alfa-linoléico),
los veganos sólo han de preocuparse por
el segundo, cuya
fuente principal es el pescado,
pero puede subsanarse tomando dos cucharadas de aceite
de colza al día.
No hay mejor alimento para
la mente y el cuerpo de tu bebé que la leche materna, expresamente
designada para proveerles del correcto equilibrio
entre nutrientes para un crecimiento y desarrollo óptimos.
La tasa de mujeres que deciden darle el pecho a
su bebé es notablemente superior entre mujeres
veganas, además lo hacen durante largos
períodos de tiempo. Se recomienda dar de
mamar al bebé durante un mínimo de
1 año, siendo deseables 2 años o
más.
La composición nutricional de tu dieta
afectará a la composición de tu leche,
especialmente las vitaminas. Lo que ingieras tendrá un
tremendo impacto en la composición de la
grasa de la leche. Es importante ingerir suficiente ácido
graso omega-3 durante este período.
Los dos riesgos más
comunes son las posibles arencias de vitamina
B12 y vitamina D.
Se recomiendan 2,8 mcg/día de B12 durante
la lactancia.
La vitamina D no debe ser un problema viviendo
en España.
Durante el embarazo y la
lactancia debes aumentar significativamente tu
ingestión de nutrientes,
en cambio aumentar tu ingestión de calorías
sólo moderadamente, consumiendo unas 2.500
calorías al día.
La mayor prueba que puede
pasar una dieta vegana para ver si es correcta
es que la siga un niño.
Si el niño está sano, que es el ser
que se encuentra en su estado más vulnerable,
entonces es que la dieta es posible.
Hay que tener en cuenta que los niños tienen necesidades nutricionales
bastante distintas de las de los adultos, pues al estar creciendo rápidamente
requieren más proteínas, grasas, vitaminas y minerales por kilo
de peso en relación a los adultos.
Por ello hemos de alejarnos del modelo alimenticio diseñado para adultos,
centrado en prevenir enfermedades degenerativas, y acercarnos a un modelo que
priorice el crecimiento y desarrollo óptimos.
Hasta que cumplen 3 años, crecerán
a muy buen ritmo gracias a la leche materna, que
es lo único que necesitan durante los 6
primeros meses de vida. La leche materna fortalece
su sistema inmunitario, reduce el riesgo de que
desarrollen alergias, y la incidencia de enfermedades
de tipo respiratorio, gastrointestinal, etc, a
la vez que crea un vínculo de unión
con tu hijo. Es muy cómodo y económico
(leche siempre lista a la temperatura perfecta).
La lactancia puede durar de forma natural hasta
los 4 años. Se aconseja a las madres veganas
que den de mamar a sus bebés al menos durante
2 años.
Cuando el bebé cuenta con 4-6 meses de
edad, se sugiere introducir alimentos sólidos
en su dieta. Si ves que está contínuamente
hambriento a pesar de mamar 8 ó 10 veces
al día, habrá llegado el momento.
Comienza introduciendo arroz y cebada, verduras
y frutas en puré.
Después continúa con zumos de frutas.
Cuando tu hijo tenga entre 8 y 9 meses, puedes
empezar a darle trocitos de frutas y pan; y cuando
tenga un año estará listo para comer
tus comidas veganas machacadas.
Obsérvale bien por si se desarrollan alergias;
evita la sal y el azúcar, e intenta que
su alimentación sea biológica. Cuida
que no ingieran una cantidad de fibra excesiva,
evita el salvado.