EUCALIPTO Y LOS BENEFICIOS CONTRA
LA GRIPE, ASMA Y BRONQUITIS
Actualmente se conocen
al menos unas 450 especies dentro de este género,
y los bosques de eucalipto dominan el oeste australiano,
de donde es originario. Es una planta de carácter
arbóreo, y puede llegar a medir hasta 100
m. Las hojas del eucalipto poseen unas características
específicas, tienen un color blanquecino y
son perennes, pero su característica primordial
es indudablemente su peculiar aroma. Las flores del
eucalipto son pequeñas y blancas y sus frutos
son grandes y muy oscuros, generalmente muy cargados
de semillas.
Es usado principalmente en
la producción
papelera por su rápido crecimiento, lo que
lo convierte en un árbol muy rentable. No
obstante, suelen empeorar las condiciones del terreno
donde se encuentran y dificultar la vida de otras
especies; por esta razón suelen plantarse
en terrenos que no puedan explotarse agrícolamente.
De igual forma, en muchas de las especies se aprovecha
la gran cantidad de resina que producen; en el ámbito
de la medicina, algunas variedades producen una resina
rojiza oscura utilizada como fármaco cicatrizante,
curtiente y astringente. Del eucalipto pueden obtenerse
también aceites, tinturas y gomas. Se encuentran
diseminados por todo el mundo, se adaptan a diversas
condiciones gracias a sus largas raíces. Aunque
soportan fácilmente las temporadas más
secas, son más susceptibles a los fríos
extremos y heladas.
El aceite de eucalipto tiene
muchos usos medicinales como descongestionante
y expectorante en infecciones respiratorias del
tracto superior o inflamaciones, así como también para varias afecciones
musculares y esqueléticas. El aceite se encuentra
en muchos jarabes comerciales y pastillas para chupar,
y también en inhaladores de vapor, ungüentos,
algunos enjuagues bucales y preparados dentales.
En veterinaria, se usa el aceite de manera tópica
por sus propiedades antibacterianas. El aceite es
usado también como un aromático en
jabones y perfumes y como saborizante de alimentos
y bebidas.
INDICACIONES TERAPEÚTICAS
Gripe, resfriados, bronquitis,
asma, tos, anginas de pecho. Preparar
infusiones con sus hojas, con una relación de cinco
gramos de hojas por cada litro de agua. Se recomienda
tomar unas tres copitas al día.
Afecciones
de la garganta. Preparar diez gramos de hojas frescas por cada
medio litro de agua, dando un hervor. Utilizar
esta preparación
en gargarismos. Sirve también para desinfectar
la boca.
Bronquitis,
tos y pulmonía. Hacer evaporaciones
con hojas de eucalipto en las habitaciones de los
enfermos. Para efectuar estas evaporaciones se
hierven tres litros de agua, añadiendo cien
gramos de hojas de eucalipto, renovándolas
cuando hayan perdido su aroma.
Reumatismo
crónico. El baño caliente
con hojas de eucalipto sobre la parte afectada,
de forma continuada genera una alivio rápido
y efectivo.
Tos. Con un puñado de eucalipto, un puñado
de llantén y un puñado de tomillo
(recordamos que un puñado es lo que coge con los dedos
de las manos). Se calientan las hierbas en una
taza de agua con el jugo de medio limón
, con cáscara y pulpa, pero sin semillas.
Se deja reposar, se cuela, se endulza con miel
de abejas y se toma al levantarse y acostarse.