CRISIS DE PÁNICOS, SÍNTOMAS
La crisis de pánico es una enfermedad cuya principal manifestación es la aparición brusca, inesperada y con frecuencia, desbordante de un sentimiento de terror y aprensión (miedo a morir, enloquecer o enfermar gravemente) acompañado de síntomas somáticos como disnea, palpitaciones y vahídos.
Los síntomas de las crisis suelen alcanzar un máximo en menos de 10 minutos resolviéndose en 20-30 minutos
.
Estas crisis, al repetirse periódicamente ocasionan en el paciente una gran limitación en el desarrollo de sus actividades diarias por el miedo a padecer un nuevo episodio, creando una ansiedad anticipatoria.
Muchos de estos pacientes presentan además agorafobia: presencia de múltiples y variados temores centrados fundamentalmente alrededor de tres aspectos:
miedo a abandonar el hogar,
miedo a quedarse solo
miedo a encontrarse lejos del hogar en situaciones en las que se sientan atrapados, molestos o indefensos.
Estas situaciones se evitan por miedo a que aparezca una crisis de angustia , lo que lleva a estos pacientes a limitar cada vez más sus actividades. No obstante también se tiende a diagnosticar la agorafobia como entidad clínica en sí misma, pudiéndose recurrir a ella aún en ausencia de crisis de angustia
Síntomas autonómicos
Palpitaciones
Sudoración
Temblores o sacudidas de los hombros
Sequedad de boca
Síntomas relacionados con el estado mental
Sensación de mareo, inestabilidad o desvanecimiento
Despersonalización o desrealización
Miedo de perder el control, volverse loco o muerte inminente.
Miedo a morir
Síntomas de tensión
Tensión muscular o dolores y parestesias
Inquietud y dificultad para relajarse
Sentimiento de estar "al límite" o bajo presión o de tensión mental
Sensación de nudo en la garganta o dificultad para tragar
Síntomas en el pecho y abdomen
Dificultad para respirar
Sensación de ahogo
Dolor o malestar en el pecho
Nauseas o malestar abdominal
Síntomas generales
Sofocos o escalofríos
Sensación de entumecimiento u hormigueo
Otros síntomas no específicos
Respuesta de alarma exagerada a pequeñas sorpresas o sobresaltos
Dificultad para concentrarse o sensación de tener la mente en blanco, debido a la preocupación o ansiedad
Irritabilidad persistente
Dificultad para conciliar el sueño