ESTRÉS NEGATIVO
La carga muy pesada
En la actualidad una de las afecciones mas recurrentes debido al modo de vida que se lleva es el estrés. Esto es una respuesta a fenómenos externos, lo que resulta positivo en la medida que no afecte ni altere nuestra vida diaria. Sin embargo existe un mal que puede resultar tan inconveniente y dañino: el distrés o estrés negativo.
La pregunta que cabe es ¿puede una persona vivir sin estrés?. La respuesta es no, ya que para tener una ausencia total y absoluta de estrés haría falta, sencillamente, estar muerto.
El estrés negativo o distrés, se produce cuando nuestra capacidad de respuesta se ve superada por un estímulo negativo. Y si la situación se prolonga en el tiempo, llega el estrés negativo crónico, con todas sus consecuencias. Una misma situación, un mismo estímulo, nunca es igual de estresante para dos personas diferentes, por lo que la verdadera clave del estrés no es tanto qué nos ocurre sino cómo nos sentimos ante lo que nos ocurre o cómo reaccionamos.
La sintomatología de la persona con estrés negativo es conocida: insomnio, irritabilidad excesiva, ansiedad, dolores en espalda y cuello, cefaleas, agotamiento, disfunciones sexuales, problemas digestivos y, en general, alteración de la mayoría de patrones habituales.
En cualquier situación de estrés negativo, lo ideal sería poder actuar directamente sobre las fuentes de estrés para atenuarlas o eliminarlas. Pero eso rara vez es posible. Por lo que la alternativa es trabajar sobre nuestra respuesta ante ellas y, al mismo tiempo, adoptar hábitos que nos ayuden a rebajar nuestro nivel de tensión.
Técnicas de relajación: respiración profunda, hidroterapia, distensión de los músculos, masajes.
Técnicas cognitivas: con la ayuda de un experto, se intenta cambiar la manera en que la persona se plantea las situaciones estresantes.
Ejercicio físico: ayuda a descargar tensiones, elimina sustancias tóxicas del organismo y libera endorfinas, unas sustancias que provocan sensaciones placenteras.
Patrones de descanso y de alimentación equilibrados: mantener unos hábitos de descanso diario razonables y una dieta equilibrada ayuda al organismo a enfrentarse a los estímulos estresantes.
Tiempo de ocio: si en un lado de la balanza se acumulan estímulos negativos, es imprescindible compensarlo con actividades que nos proporcionen placer y sensaciones positivas. Es fundamental no enfrentarse solo a un proceso de estrés crónico. Los amigos, la familia y el consejo de un profesional pueden proporcionar una ayuda de gran importancia.
Fuente: Fabián Guajardo, Periodista Supernatural