Las explicaciones
más recientes, basadas en
evidencias científicas,
respaldan una ingesta de grasa
dietética entre 20 y 35
por ciento del consumo total de
calorías, tratando de mantener
el consumo de grasas saturadas,
grasas trans y colesterol en los
niveles más bajos posibles.
Se recomienda el consumo de ciertos ácidos
grasos porque tienen efectos positivos
en la salud. En el capítulo
de Alimentos Funcionales se exploran
estos temas a profundidad. La principal
preocupación sobre el consumo
excesivo de grasas saturadas se
centra en que son probablemente
las causantes del aumento del colesterol
en la sangre, un factor de riesgo
en el desarrollo de enfermidades
coronarias (CHD). Los médicos
y otros profesionales de la salud
miden el nivel de colesterol en
la sangre para determinar el riesgo
que tiene una persona de padecer
CHD. Cada año aumenta el
número de estadounidenses
afectados por esta enfermedad que
supera a cualquier otra en cantidad
de enfermos.
De acuerdo con
los Institutos Nacionales de la
Salud (NIH), el nivel deseable
se ubica por debajo de los 200
mg/dl; más de 240 mg/dl
se considera un nivel elevado de
colesterol total. Los científicos
han identificado también
clases individuales de colesterol
total. La lipoproteína de
baja densidad (LDL), a la que también
se conoce con el nombre de colesterol "malo
contiene la mayor parte" del colesterol
de la sangre y se la asocia con
los depósitos de colesterol
en las paredes arteriales. La lipoproteína
de alta densidad (HDL), también
conocida como el colesterol "bueno, " se
considera que retira al colesterol
de la sangre y lo devuelve al hígado
para su posterior eliminación
y excreción. Por consiguiente,
tener altos niveles de colesterol
HDL en la sangre puede resultar
tan importante como tener bajos
nieveles de colesterol LDL para
reducir el riesgo de padecer enfermedades
cardíacas.
Además de
la dieta, hay otros muchos factores
que influyen en el colesterol de
la sangre, por ejemplo, la edad,
raza, sexo, alta presión
arterial, sobrepeso, nivel de actividad,
diabetes y tabaquismo. En algunas
personas, los factores hereditarios
tienen más importancia cuando
se trata de los niveles de colesterol
en la sangre que la propia dieta.
Es posible que en poco tiempo más,
los científicos lleguen
a aislar el gen que está presente
en tales "individuos que tienen
una mayor predisposición" a
tener altos niveles de colesterol
para así poder realizar
un tratamiento preventivo con medicamentos
específicos.