La gran cantidad
de sustancias amargas lo convierten
en un depurativo hepático
por excelencia, ejerciendo su
acción colagoga. Así baja
los niveles de colesterol LDL
en la sangre, movilizándolo
para ser transformados en ácidos
biliares, según experiencias
clínicas. Además
es un gran regulador del metabolismo
de las grasas por lo que se utiliza
para reducir la obesidad de tipo
exógeno.
Su acción colagoga facilita la secreción de bilis, mientras que
como colerético ayuda la secreción y excreción de bilis.