MANZANILLA, ANALGÉSICO, CICATRIZANTE
La
manzanilla o camomila es una hierba que suele crecer silvestre,
y existen en su género tres variedades diferentes.
Las especies de manzanilla común y romana
se caracterizan por sus pequeñas flores blancas,
a diferencia de la manzanilla hedionda. Las dos primeras
tienen diversos usos en la medicina y la perfumería,
mientras que la tercera se utiliza como componente
de algunos venenos utilizados en fumigaciones. Se
adapta fácilmente a casi cualquier condición,
aunque es originaria de las regiones subtropicales
de Europa y Asia. Sus flores, muy características,
son semejantes a una margarita muy pequeña,
de pétalos blancos muy pequeños y frágiles
y tienen un centro amarillo predominante. Son en
general flores muy aromáticas con cierto sabor
acre, y suelen aparecer en primavera. Su tallo puede
alcanzar el medio metro de altura, y es de porte
herbáceo y erguido. Ya desde el momento en
el que se le concedió un nombre científico
en el siglo XVIII, sus propiedades medicinales eran
reconocidas y apreciadas. Su género lo debe
al nombre latino de matriz, referido al útero.
Ya desde antiguo se conocían sus cualidades
como un tratamiento excelente para las enfermedades
relacionadas con la mujer. Su aceite esencial es
usado por numerosas industrias de cosméticos
y perfumería, por su aroma y propiedades emolientes.
Este mismo aceite se emplea en la medicina natural
en preparaciones relacionadas con la aromaterapia.De
ellas se extrae también una esencia empleada
en perfumería, medicina y cosméticos
para el cabello.
INDICACIONES TERAPEÚTICAS
Para preparar una infusión correctamente.
Para lograr aprovechar al máximo las propiedades
de esta planta se recomienda su consumo fresco.
Se prepara en forma de té bien caliente,
con 10 gramos de flores o ramas por cada litro
de agua, procurando que la cocción de las
hierbas no sea excesiva y tapando el recipiente
donde se realice la preparación pues la
evaporación puede restarle capacidad a sus
propiedades. Se recomienda endulzarla con miel
pues ambos sabores se complementan muy bien.
Dolores de estómago, cólicos menstruales.
Beber una taza de té de manzanilla y poner
emplastos de la misma planta sobre el vientre.
Esta misma preparación funciona eficazmente
para expulsar los gases intestinales.
Reumatismo, calambres y nerviosismo.
Beber una taza de té de manzanilla. Es un ansiolítico
maravilloso.
Fiebre. La acelga triturada
junto con corteza de malva y
manzanilla es de gran ayuda en los estados febriles
del organismo.
Asma. En infusión,
mezclar hierbabuena y manzanilla en iguales proporciones.
Tomarla durante los accesos asmáticos.
Cabello. Para realzar el
color dorado del pelo, especialmente en los niños, se recomienda
el uso del aceite esencial de la manzanilla, o
aclarar el pelo de los niños tras el lavado
con infusión de manzanilla.
Antiinflamatorio y cicatrizante. El cataplasma
de manzanilla aplicado sobre las zonas afectadas
es un remedio muy efectivo y relajante.
Gripe, catarros y bronquitis.
Para despejar las vías aéreas las inhalaciones del
vapor de la infusión de manzanilla son especialmente
efectivas.
Contraindicaciones
Puede provocar una ligera irritación de la
piel en algunas personas y otros síntomas
de alergia generalmente de poca importancia, pero
que pueden complicarse en ciertos casos. Se aconseja
comprobar el grado de sensibilidad que se tiene a
esta planta.