COMO ALIMENTAR A UN
NIÑO VEGETARIANO
El doctor Boldrini piensa que
la alimentación vegetariana tiene que
ser muy cuidadosa porque se puede caer en fanatismos
peligrosos. “Si entendemos como vegetariano
el no comer carne o proteína animal,
me parece sano. De hecho cada vez uno se encuentra
más con niños que naturalmente
tienen aversión a la carne, no les gusta.
Aquí han llegado familias muy preocupadas
con sus niños tratando de buscar tranquilidad
porque son familias muy carnívoras,
pero de repente un chiquillo de 6 años
dice ‘no voy a comer más carne porque
no quiero', por no comerse a los animales,
es una postura bien filosófica. La mamá se
preocupa, sin embargo porque ese niño
no la necesita y lo ha visto muy bien sin comer
carne. Tiene sustitutos de eso si toma leche,
come huevos y cereales, es decir tiene un aporte
de proteínas que asegura su desarrollo
y crecimiento nutricionales completos”.
Boldrini enfatiza que los
niños pueden
ser perfectamente ovolacto vegetarianos, pero
no vegetarianos estrictos, ya que es fundamental
que consuman leche y huevos, debido a que ambos
alimentos son la fuente más valiosa
para que obtengan las proteínas y vitamina
B12 que necesitan para crecer y desarrollarse
normalmente.
Aclara que muchos niños quieren hacerse
vegetarianos por una postura de los papás
y ahí hay que ver si es lo más adecuado
para ese niño: “Los hijos de repente quieren
comerse un tuto de pollo o estar con un pedazo
de carne en la boca, si la necesitan tienes que
darle... Hay algunos chicos que andan desanimados,
con falta de energía, tienen que comer carne,
ellos no están preparados todavía
para eso”, afirma.
Recalca que todo cambio en
términos nutricionales
tiene que ser paulatino de lo contrario la persona
o el niño se enferma. “Es distinto ese niño
que dice que no quiere comer carne, que es como
alma en pena, afectado, no aterriza, sin interés
por la vida, somnoliento, no basta con darle fierro
tienes que darle carne igual, hay que convencer
a los papás que ese niño todavía
no está listo para ser vegetariano”, dice
el pediatra.
Continúa explicando que un chico está preparado
cuando él mismo no quiere comer carne, no
por una postura religiosa o filosófica de
los padres. “Si la escupe y no quiere comerla o
la masca y no se la traga ese niño puede
ser vegetariano, eso es natural. Hay un camino
que se va dando pero hoy hay muchos niños
que ya vienen así, son los tiempos, hoy
vienen con un nivel de conciencia mucho más
amplio”, recalca.
MÁS CONCIENCIA, MENOS CARNE. Ximena Padilla
es ovolacto vegetariana, tiene dos hijos, Sebastián
de 12 y Zoé de 9 años, a los cuales
ha criado bajo el mismo método. “Yo me hice
vegetariana por conciencia frente a los animales.
Es rica la carne pero también es ‘rico'
comerse a una guagua. Uno puede vivir bien sin
sacrificar animales. Primero partí comiendo
sólo animales silvestres y de a poco te
concientizas. Hasta hace un año comía
mariscos y ya no. Mis hijos tienen un peso y un
desarrollo normal, somos delgados por contextura...
los llevé al dentista y él preguntó ¿son
vegetarianos? Porque no tienen ningún problema
en los dientes. Ser vegetariano también
significa saber de nutrición y me fijo de
que estemos bien alimentados. Mis niños
nunca se han enfermado y me lo explico por el sistema
de vida. Creo que es un proceso y si estás
listo perfecto, es personal y si no, no”.
En cuanto a los estudios
acerca del tema, hay muchos que afirman que es
perfectamente posible criar niños vegetarianos, mientras otros
hacen ver sus reparos. Al respecto Boldrini señala
que la mayoría son tendenciosos y los resultados
dependen de quien los encargó. Destaca algunas
investigaciones que se han hecho sobre niños
vegetarianos en Suecia y Alemania donde se ve que
las enfermedades disminuyen notablemente y que
los niños tienen un excelente desarrollo.
Sin embargo también aclara que este es un
sistema bastante caro porque si se aplica como
debe ser habría que comprar verduras y frutas
orgánicas, que son hasta cuatro veces más
caras que las corrientes y comer sólo productos
integrales y sin refinar (pan, tallarines, arroz,
azúcar, etc.) los cuales también
tienen un costo más elevado. Asegura que
todavía no tenemos la cultura para eso ya
que también la leche, huevos, quesos contienen
antibióticos, insecticidas, hormonas y plomo. “Hoy
el etiquetado en Chile aguanta cualquier cosa nadie
controla que eso sea verdad o no... El azúcar
rubia antes era de los pobres, valía la
mitad, hoy cuesta cuatro veces más y le
ponen colorantes para hacerla parecer rubia, hay
una irresponsabilidad muy grande en eso”.
El pediatra sostiene que
la medicina antroposófica
tiene un arte muy grande para manejar el tema de
alimentación. “Si tienes un niño
que es gordito, torpe para moverse tienes que despertarle
su metabolismo, darle alimentos que tengan mucho
perejil, cilantro, ajo, cebolla, así le
activas el metabolismo y le despiertas el nivel
de conciencia. En cambio a un niño que es
friolento, flacuchento, enfermizo, le tienes que
dar mucho alimento integral muy rico en azúcar:
cacao, chocolate; al otro no le puedes dar chocolate,
más lo dispersas y hay que concentrarlo.
En cambio el flaco está concentrado, es
un niño que sufre, complicado, entonces
hay un arte en cómo manejar estas cosas...
La alimentación no es sólo saciar
el hambre sino que darle al espíritu lo
que necesita y a cada uno de acuerdo a sus características
específicas, temperamentales y de actividad
en que están en ese momento”.
Camila Pazdireck hoy tiene
18 años, ya
no es macrobiótica ni vegetariana y come
de todo. Dice que está feliz de haber sido
criada así y que en algunos años
más lo más probable es que retome
ese sistema de alimentación y que sin duda
alguna a sus hijos los criará bajo ese método.
Fuente: Diario La Tercera