ALIMENTOS FUNCIONALES: COMIDA DEL TERCER MILENIO
Más que por el precio,
en los próximos años, de seguro,
la decisión de compra de un alimento en
el supermercado pasará por los miligramos
de polifenoles que tenga un arándano o los
de terpenos que tenga una naranja, principios activos
que previenen las enfermedades. Son los llamados
alimentos funcionales, cuyo concepto se ha masificado,
transformándose en la comida del tercer
milenio.
El concepto de alimentos
funcionales nació en
Japón en los años 80, cuando las
autoridades sanitarias japonesas se dieron cuenta
que para controlar los gastos sanitarios generados
por la mayor esperanza de vida de la población
anciana, había que garantizar también
una mejor calidad de vida. Se introdujo un nuevo
concepto de alimentos, que se desarrollaron específicamente
para mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer
enfermedades.
NO SON REMEDIO
Es ampliamente conocido que
los alimentos y los nutrientes presentes en su
composición contribuyen
al bienestar biológico y fisiológico
del ser humano. Hasta hace poco la mayoría
de las recomendaciones sobre infesta se limitaban
a los nutrientes y las cantidades recomendadas
eran referidas a la prevención de enfermedades
producidas por deficiencias de algún nutriente.
Sin embargo, este enfoque está cambiando
y las ingestas recomendadas, tanto para nutrientes
como para otros componentes de los alimentos, se
han formulado en base a criterios más clínicos,
en otras palabras, pensando en la salud de las
personas. Como medio de protección contra
enfermedades crónicas especialmente cáncer
y enfermedades del corazón, derrame cerebral,
diabetes, arteriosclerosis.
Ya en 1990 en Estados Unidos
se definió en
la declaración de salud como "una información
en la etiqueta o en el envase del alimento que
caracteriza una relación entre nutriente
de ese alimento y una enfermedad o una condición
relativa a la salud. En Japón los alimentos
funcionales han sido regulados bajo legislación
Foshu (Foods for Specified Health Use) y han permitido
el uso del etiquetado, indicando que el usuario
de ese alimento podría tener tal beneficio.
Es
importante comprender que este tipo de alimentos
no son considerados "remedio y por ello no
se pueden ajdudicar propiedades curativas sobre
algún tipo de dolencia o sobre alguna patología
específica, sino más bien es una
forma de entregar una dieta más sana.
BIENESTAR FISICO
Mario Villarroel, docente
del departamento de ingeniería química de la Universidad
de la Frontera y experto en análisis sensorial
y desarrollo de productos dio a conocer que los
alimentos funcionales han sido definidos como una
nueva gama de alimentos procesados que, incluidos
en las dietas alimentarias del ser humano, favorecen
el bienestar físico y mental de las personas. "Como
resultado, la prevención de enfermedades
en base a la dieta diaria es vista cada vez más
como una opción, a partir del desarrollo
de productos diseñados para cubrir necesidades
de salud específicas", aclaró el
investigador.
Entre los ingredientes empleados
para la elaboración
de alimentos funcionales se pueden citar las bífidobacterias, ácidos
grasos polinsaturados esenciales (omega 6 y omega
3), fibra dietética, terpenos, carotenoides,
flavonides, fenoles, tocoferoles, fructo-oligosacáridos,
entre otros.
Villarroel explicó que existen evidencias
del efecto positivo de los ácidos grasos polisaturados
omega-3 de origen marino en la prevención
y el tratamiento de patologías cardiovasculares,
arteriosclerosis, trombosis e hipertensión,
entre otras. "Si la intención es incrementar
el aporte de estos ácidos grasos en nuestra
dieta, se recomienda consumir alimentos que contengan
estos ácidos grasos esenciales poli insaturados,
como por ejemplo, aceite de linaza, productos de
soya enteros, nueces, aceite de canola u otros, o
bien consumirlos en forma de preparados farmacéuticos".