COMO PREVENIR LA OBESIDAD
INFANTIL
A través de modificar los hábitos
nutricionales de la familia, principalmente en
los padres, quienes a pesar de no ser obesos deben
vigilar estrechamente la alimentación de
sus hijos y limitar el consumo exagerado de alimentos.
El ejemplo de qué alimentos, cómo
y cuándo es la mejor forma para educar a
los hijos. Ya que compartir los alimentos constituye
una actividad social y trascendente en la relación
familia, esta oportunidad debe aprovecharse para
prevenir la obesidad infantil y evitar llegar al
tratamiento que es muy complejo y prolongado.
Alimentar adecuadamente a los niños desde su nacimiento y durante los
primeros años de vida, es la mejor forma de impedir que aparezca la
obesidad. desde los primeros meses de la vida se identifican los sabores, se
conocen los alimentos, sus texturas, se adquieren los hábitos de alimentación,
se marcan los gustos y las preferencias por los alimentos.
Mediante la alimentación al pecho materno (libre demanda) el niño
consume lo que necesita, mientras que con el biberón se tiende a alimentarlo
de más, lo que puede ser el inicio de la obesidad y un mal hábito.
La adecuada introducción de alimentos diferentes de la leche materna
entre los cuatro y seis meses de edad es indispensable para prevenir la obesidad,
iniciar con un solo alimentos; ofrecerlo por dos o tres días seguidos
para conocer si tolerancia; no mezclar alimentos; no forzar su aceptación;
ofrecer primero los sólidos y después los líquidos; incrementar
progresivamente la cantidad ofrecida; promover el consumo de alimentos naturales,
prepararlos sin la adición de condimentos y especies; ofrecer alimentos
en textura adecuada para la edad, primero papillas, seguidas de picados y trozos.
Hay que recordar que la alimentación en un hábito por lo que
deberá adaptarse al horario y al menú familiar, lo que favorece
ón y aprendizaje.
Durante los dos primeros
años de vida se
genera en los niños el hábito alimentario,
a través de cómo, cuándo,
dónde y con quién se come.
Reglas para la alimentación, como horarios
fijos específicos para los tiempos de comida,
determinar el lugar para el consumo de alimentos,
indicar cuál es el comportamiento que se
debe tener en la mesa, promover una masticación
adecuada y marcar el tiempo disponible para el
consumo de alimentos, entre otras, serán
las bases de los hábitos de alimentación.
Utilizar algunos alimentos
y principalmente las golosinas como premios no
es conveniente, ya que se encuentran fuera de
las reglas, esto puede originar que el niño
empiece a tener una preferencia marcada por estos
alimentos, al relacionarlos con actos y conductas
que ante sus padres fueron positivos.
Ahora señalaremos su tratamiento y la importancia
de la participación de los padres en el
manejo integral del niño obeso.
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