La uva es el fruto de la vid.
Se sabe que la viticultura se practicaba en Europa
desde la prehistoria, y se sitúa su origen en el sureste europeo o en la
misma Asia, desde donde se extendería y finalmente
dominaría toda la cuenca mediterránea.
Ya en el mundo clásico, la vid formaba una parte
importante de la dieta como componente principal del
vino. Actualmente, la vid ha llegado incluso a América
y África, demostrando que su fruto es ya indispensable
dentro de la alimentación humana.
La vid es una planta trepadora,
tiene un tronco retorcido, brotes rugosos y flexibles,
y unas hojas de un verde muy oscuro y de gran tamaño, con un aspecto
serrado y con numerosas puntas. Sus flores crecen en
racimos y son de un color verdoso, y al conjunto de
las vides o a los cultivos de las mismas se les denomina
viñedo. Su fruto es evidentemente la uva.
La uva es un fruto de pequeño tamaño,
con una piel muy suave y de diversos colores según
la variedad, generalmente verde o violeta profundo.
Tiene un sabor ligeramente ácido e intenso y
tiene usos muy diversos, donde destaca sin duda la
fabricación del vino. Puede usarse de igual
forma para preparar jaleas, zumos, postres, y algunas
variedades sin semilla se someten a diversos procesos
para obtener uvas pasas. De igual forma, las facultades
medicinales de la uva y sus derivados son ampliamente
conocidos, debido a su gran contenido de vitaminas.
INDICACIONES TERAPEÚTICAS
Artritis, enfermedades de la piel y del estómago. Se
recomienda su consumo frecuente crudas o en zumo preferiblemente endulzado con
edulcorantes. En casos más graves puede hacerse una cura de uvas, se comienza comiendo
1/2 libra de uvas en ayunas, dosis que se aumenta gradualmente hasta llegar a
comer 2 kilos diarios. El tratamiento debe prolongarse durante algunos meses.
Una cura de uva es de larga duración y muy benéfica para el organismo.
Estrés. Las uvas son
recomendables para las personas que trabajan
intensamente. Estas personas pueden tomar hasta
1/2 litro de vino diario, el cual no es contraproducente
y no produce alcoholismo.
Astringente, tónico y para la disentería.
Preparar en infusión veinticinco gramos
de fruta por cada litro de agua.
Depurador
de la sangre, riñones e hígado. Tomar jugo de uva verde con agua y endulzado con
miel o
jugo de caña
de azucar , recomendado también para
las enfermedades de las vías urinarias.
Piel y
cabello. Las cáscaras
de frutas como la manzana , la papaya ,
el limón y las
uvas; contienen ceras naturales que protegen el
cabello contra agresión del ambiente.
Dispepsia, estreñimiento, hemorroides,
afecciones crónicas del hígado, cólicos
biliares, cálculos hepáticos, hipertrofia
del bazo, ciertas diarreas crónicas, inflamaciones
de la vejiga, arenillas, gota, escorbuto, bronquitis
crónica, tisis. Consumir uvas frescas durante
varios días, preferiblemente no más
de dos semanas, como alimento único.
Para detener
las hemorragias. Consumir uvas negras pues tienen propiedades
astringentes y hemostáticas.
Para los
ataques súbitos de tensión
alta o hipertensión crónica. Desayunar
durante diez días uvas o el jugo de las
mismas.
Para fortalecer
el cabello, la piel y el iris de los ojos. Es conveniente el consumo de uvas
negras por el pigmento llamado enocianina que poseen
las uvas. Las uvas blancas contiene el pigmento
enoflavina.
Eczemas,
acné, forúnculos. Las enzimas
de las uvas frescas son excelentes para tratamientos
de las enfermedades de la piel, deben consumirse
con moderación media hora antes de las comidas.
Granos y abscesos. Preparar
una pasta de uvas pasas machacadas y calientes
renovadas cada tres horas para curar o hasta
que se sequen las partes afectadas. Se limpia
con agua caliente o aceite de oliva .