Los huevos y los lacteos, son
la principal fuente de vitamina b12, también
conocida como cianocobalamina. El alimento vegetal
que contiene la en mayor concentración
es el Alga Spirulina, le sigue el tempeh, miso
y soya, aunque en estos últimos en cantidades
mínimas
La es necesaria para el metabolismo de los ácidos grasos,
del ácido fólico, para la producción de glóbulos
rojos y de energía, para el correcto funcionamiento del sistema nervioso
central y del desarrollo celular. Algunas bacterias que se hallan de modo habitual
en el intestino humano son capaces de sintetizarla.
Aprovechamiento por el organismo.
La se almacena principalmente en el hígado (80%) y es importante
saber que las reservas cubren las necesidades diarias del organismo por un período
de 3 a 4 años después que se ha instaurado un régimen de
baja ingesta o malabsorción de .
Tanto una alimentación convencional como ovolactovegetariana cubren de
manera satisfactoria las necesidades orgánicas.En el caso de los veganos
es mas delicado dado que al no tener ingeste de ningún producto de origen
animal es muy difícil proveerse adecuadamente de esta vitamina. La ingestión
de vegetales, cereales y pan es muy buena, pero estos alimentos son fuentes muy
pobres de cobalaminas. No obstante, las restricciones dietéticas tienen
que durar muchos años para producir deficiencia de cobalaminas, cuyos
síntomas suelen ser al principio banales (cierta fatiga y apatía),
pero pueden aumentar con el tiempo: trastornos sensoriales, de la menstruación,
dificultad para caminar, alteraciones psíquicas (irritabilidad, depresión...),
inflamación de la piel o mucosas...
Igualmente, los recién nacidos de madres vegetarianas estrictas tienen
riesgo de desarrollar una deficiencia de , pues el feto obtiene cobalamina
preferentemente de las reservas maternas. Este riesgo aumenta si las madres continúan
mucho tiempo con la lactancia materna exclusivamente.